El lunes, cerca de las seis de la tarde, ella, de unos 45-50 años, gordeta pero muy acomodada, desplegó su brazo para indicarme que requería mis servicios.
Desde que se montó no paró de hablar "Son 24 años, no es cualquier cosa y ahora me viene con que no puedo salir y pasar el rato. Yo necesito expandirme, relajarme, distraerme...estoy cansada de tanta casa." La interrumpo a dónde la llevo? Sigue ella: "Al bingo Cachamay por favor" y casi ajena a mi presencia, sigue su conversa: "Cocino, plancho, tengo la casa acomodada, los hijos ya están grandes y yo qué? Lo único que pido es un poco de esparcimiento. Yo voy al bingo, estoy unas dos horas, gasto cien o doscientos, no más, porque no hay que deslocarse y listo, gane o no gane, me regreso a casa. No sé qué idea tiene él del bingo; no ha puesto un pié allí y dice que es un antro!! A santo de qué viene ahora con celos, si yo le cumplo en todo. Yo estoy alzada y este primero de mayo con él o sin él, voy a bailar y a jugar con La Dimensión Latina, no me lo pierdo!!
Por cierto, si pasa por aqui a eso de las ocho y media, seguro que tomo su taxi. No me gusta llegar tarde a casa.
miércoles, 28 de abril de 2010
lunes, 26 de abril de 2010
Dorian Gray
El domingo en la tarde abordaron mi taxi dos jóvenes...bueno, uno de ellos, el que se sentó en el asiento delantero del copiloto, resultó no serlo tanto. Les cuento...Comencé a dudar cuando al comentar que qué pasaría si colocaran taximetros en los taxis de nuestra ciudad, uno de los jóvenes me comento que él recordaba que hace un buen tiempo hubo taxis con taxímetros en Caracas. Saqué unas cuentas y pensé para mis adentros que mentía, porque ello fue hace más de 25 años, cuando según mi cuenta, él no había nacido todavía.
Seguimos el camino y tocamos el tema inevitable: la inseguridad. Mi cliente, sentado a mi lado, se voltea y le dice al joven sentado en el asiento trasero: "Hijo, cuando yo tenìa tu edad, salía sin problemas y mis padres tranquilos". Comienzo a sospechar y pregunto directamente: "Es tu hijo?" y él me respondió "Sí y también tengo un nieto de 2 años".
Allí fue cuando supe que tenía sentado a mi lado al propio Dorian Gray: 42 años, pelo negro salpicado por muy pocas canas, cuerpo delgado y tres hijos: una de 13 años, uno de 17 y otro de 22; este último casado y con un hijo de 2 años.
Seguimos el camino y tocamos el tema inevitable: la inseguridad. Mi cliente, sentado a mi lado, se voltea y le dice al joven sentado en el asiento trasero: "Hijo, cuando yo tenìa tu edad, salía sin problemas y mis padres tranquilos". Comienzo a sospechar y pregunto directamente: "Es tu hijo?" y él me respondió "Sí y también tengo un nieto de 2 años".
Allí fue cuando supe que tenía sentado a mi lado al propio Dorian Gray: 42 años, pelo negro salpicado por muy pocas canas, cuerpo delgado y tres hijos: una de 13 años, uno de 17 y otro de 22; este último casado y con un hijo de 2 años.
domingo, 25 de abril de 2010
...y siguen llegando!
Ciudad Guayana fue desde sus inicios y por muchos años, destino preferido de migrantes no solo de todo el país sino también del resto del mundo.
Las estadísticas disponibles sobre la última década muestran un descenso en esta dinámica, pero la realidad cotidiana en mi taxi, me dice que...siguen llegando!
Casos 1 y 2: Dos jóvenes mujeres subieron en distintos momentos a mi taxi. Una residía hasta hace cinco meses en El Sombrero, estado Guárico (que como bien me explicó, está bastante cerca de Caracas, solo 4 horas) y la otra, hace un año decidió venirse a la ciudad desde Carúpano.
Las dos trabajan (una en una loteria en el Core 8 y la otra de cajera en un negocio) y estudian y ambas tiene novios que las cuidan. Ambas sienten que están ahora mejor.
Caso 3: G. migró hace unos diez años. Salió de Caracas recién divorciado, en busca de mejores oportunidades. Con orgullo me comenta que ya tiene una casa y una barbería en Las Amazonas y dice que no se vuelve a casar. Está convencido que en nuestra ciudad todo es más fácil.
Seguramente tiene razón...
Las estadísticas disponibles sobre la última década muestran un descenso en esta dinámica, pero la realidad cotidiana en mi taxi, me dice que...siguen llegando!
Casos 1 y 2: Dos jóvenes mujeres subieron en distintos momentos a mi taxi. Una residía hasta hace cinco meses en El Sombrero, estado Guárico (que como bien me explicó, está bastante cerca de Caracas, solo 4 horas) y la otra, hace un año decidió venirse a la ciudad desde Carúpano.
Las dos trabajan (una en una loteria en el Core 8 y la otra de cajera en un negocio) y estudian y ambas tiene novios que las cuidan. Ambas sienten que están ahora mejor.
Caso 3: G. migró hace unos diez años. Salió de Caracas recién divorciado, en busca de mejores oportunidades. Con orgullo me comenta que ya tiene una casa y una barbería en Las Amazonas y dice que no se vuelve a casar. Está convencido que en nuestra ciudad todo es más fácil.
Seguramente tiene razón...
jueves, 22 de abril de 2010
En mi taxi
La crisis económica que afecta mi país y en particular la ciudad en la que vivo desde hacer más de treinta años, me llevó a sacarle provecho económico a uno de mis pocos bienes,un daewoo 1999...
Intenté alquilar el carro por día, cosa que hace mucha gente en la ciudad: de 6:00 am a 6:00 pm, 160 bolívares. La cosa funcionó por pocos días porque a J. le ofrecieron un carro 24 horas con opción a compra. Ante el fracaso estrepitoso de mi negocio, casi sin pensarlo, decidí "taxear" por pura matemática: si alguien podía retribuirme 160 diarios, yo seguro podría sacarle algo a mi carro.
Me dirigí al autoperiquitos más cercano y seleccioné el de color fucsia (me imagino que para dejar en claro que soy mujer) y luego de adivinar cómo se colocaba, salí decidida...
Así se inició todo: Avenida Principal de Castillito, un carro blanco con un letrero fucsia que lo identificaba como taxi de la ciudad. Eso fue hace exactamente una semana.
Ha sido hasta ahora una experiencia única y fascinante queespero reflejar en las notas de este blog.
Intenté alquilar el carro por día, cosa que hace mucha gente en la ciudad: de 6:00 am a 6:00 pm, 160 bolívares. La cosa funcionó por pocos días porque a J. le ofrecieron un carro 24 horas con opción a compra. Ante el fracaso estrepitoso de mi negocio, casi sin pensarlo, decidí "taxear" por pura matemática: si alguien podía retribuirme 160 diarios, yo seguro podría sacarle algo a mi carro.
Me dirigí al autoperiquitos más cercano y seleccioné el de color fucsia (me imagino que para dejar en claro que soy mujer) y luego de adivinar cómo se colocaba, salí decidida...
Así se inició todo: Avenida Principal de Castillito, un carro blanco con un letrero fucsia que lo identificaba como taxi de la ciudad. Eso fue hace exactamente una semana.
Ha sido hasta ahora una experiencia única y fascinante queespero reflejar en las notas de este blog.
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