domingo, 30 de mayo de 2010
Aire acondicionado
Pasado el tiempo de taima, volví a mis andanzas pero con una pequeña (pensé) limitación: El aire acondicionado de mi taxi dejó de funcionar.
Siempre lo supe, pero tenia la esperanza de que no fuera así: A la gente le gustan los taxis con aire acondicionado y la verdad, no puedo no estar de acuerdo.
Coloqué mi letrero, abrí las ventanas y arranqué. Primer cliente: a La Churuata por favor...ah pero no tiene aire, no gracias.
Segundo cliente: a Caujaro por favor. Se monta, pido disculpas por la ausencia del aire acondicionado y comienza la retaila de quejas: pero cómo... con este claor, cómo se le ocurre. Me quedo porque tnego prisa, pero apúrese porque hace mucho calor...
Tercer cliente: a Altavista, a Macrocentro. Qué calor! Señora usted no puede andar así en esta ciudad. Son más de 30 grados, cómo se le ocurre! gracias a Dios no había tráfico y en un santiamén, llegué al destino. Me salvé.
Cuarto cliente: no hubo, la conductora desistió, protestando porque ese taxi no tiene aire acondicionado!
domingo, 23 de mayo de 2010
Taima
Recuerdo las innumerables veces que jugué en la calle ( cuando la calle era un espacio de todos y no había sido tomada por los delincuentes) y grité Taima!... no siempre por las mismas razones; a veces, necesitaba tiempo para visualizar mejor hacia dónde correr, otras veces lo hacía para hacer rabiar a mi perseguidor por un ratito y otras simplemente porque estaba cansada y necesitaba parar.
Hoy me he permitido, con unos cuantos años de más, repetir la palabra: TAIMA!
Efectivamente, necesito parar por un ratito, que al igual que cuando jugaba a la ere, es solo eso un ratito para continuar el juego, que en ningún caso significa abandonarlo...
Hoy me he permitido, con unos cuantos años de más, repetir la palabra: TAIMA!
Efectivamente, necesito parar por un ratito, que al igual que cuando jugaba a la ere, es solo eso un ratito para continuar el juego, que en ningún caso significa abandonarlo...
domingo, 2 de mayo de 2010
1ro de mayo
Sábado en la mañana. Diá del trabajador. Aprovecho para llevarle el carro al mecánico que me dijo que abriría a pesar del feriado, para cambiar los bujes de las mesetas del tren delantero (todavía me sorprendo de todo lo que he aprendido de mecánica con este nuevo oficio).
Dejo el carro y camino hacia el Paseo caroní para tomar un directo que me llevará a casa.
Tomo una perrera que dice Altavista y disfruto del aire fresco que sopla todavía a esa hora en la ciudad. A la altura del semáforo de la Av NS 1, oigo que me llaman. Giro la cabeza y diviso una camioneta con el mismo letrero que el de la perrera. Es L, mi amigo y compadre. Me bajo corriendo y me montó en la camioneta.
Qué alegría verte! L, administrador de profesión, funcionario publico de vocación, no está de pasajero, él es el conductor.
Está como yo sin trabajo como profesional y decidió aprovechar la camioneta de su esposa, quien hace transporte escolar. Cubre la ruta Altavista-Core 8 y dice que por lo menos genera ingresos para cubrir varios de los gastos familiares.
Al preguntarme que a dónde iba, le comento que había dejado el carro en el mecánico y que yo también andaba de profesional del volante; comenté acto seguido que también R, urbanista como yo, ya había comprado su letrerito (él lo compró amarillo) y que J, contador también andaba en esto.
Intercambiamos impresiones sobre el oficio y nos dimos cuenta que no estábamos solos, que ya eramos un gremio: el de los profesionales que pudiendo estar aportando su conocimiento y experiencia para mejorar nuestra ciudad, nos hemos visto obligados por las circunstancias a tomar otros derroteros.
Llegamos a Altavista, pagué y nos despedimos con un ah por cierto, Feliz Día del Trabajador!
Dejo el carro y camino hacia el Paseo caroní para tomar un directo que me llevará a casa.
Tomo una perrera que dice Altavista y disfruto del aire fresco que sopla todavía a esa hora en la ciudad. A la altura del semáforo de la Av NS 1, oigo que me llaman. Giro la cabeza y diviso una camioneta con el mismo letrero que el de la perrera. Es L, mi amigo y compadre. Me bajo corriendo y me montó en la camioneta.
Qué alegría verte! L, administrador de profesión, funcionario publico de vocación, no está de pasajero, él es el conductor.
Está como yo sin trabajo como profesional y decidió aprovechar la camioneta de su esposa, quien hace transporte escolar. Cubre la ruta Altavista-Core 8 y dice que por lo menos genera ingresos para cubrir varios de los gastos familiares.
Al preguntarme que a dónde iba, le comento que había dejado el carro en el mecánico y que yo también andaba de profesional del volante; comenté acto seguido que también R, urbanista como yo, ya había comprado su letrerito (él lo compró amarillo) y que J, contador también andaba en esto.
Intercambiamos impresiones sobre el oficio y nos dimos cuenta que no estábamos solos, que ya eramos un gremio: el de los profesionales que pudiendo estar aportando su conocimiento y experiencia para mejorar nuestra ciudad, nos hemos visto obligados por las circunstancias a tomar otros derroteros.
Llegamos a Altavista, pagué y nos despedimos con un ah por cierto, Feliz Día del Trabajador!
Quiero de todo!
Eran como las seis de la tarde y había decidido cerrar con el día y visitar a mi amiga Beatriz, cuando una mujer delgada, de pelo negro largo y vestida de color morado, extendió su mano para que parara.
Se montó con una sonrisa y me dijo a Villa Brasil, por los lados de La Españolita. Acto seguido me felicitó, diciéndome que era muy valiente de echar p´alante haciendo de taxista. Este comentario abrió las puertas para preguntarle y usted ?, trabaja?
Estoy en eso, me respondió, preparando mis papeles y buscando. Mi hijo acaba de morir y estuve los últimos ocho años cuidando de él. Era un niño especial. Le di lo mejor de mí y Dios se lo llevó; era un angel. No me arrepiento de todo lo que hice; él se lo merecía y me dio mucha felicidad.
Ahora que murió, no me deprimí, estoy tranquila porque hice todo lo que pude para darle la mejor calidad de vida...la mejor recompensa fue siempre cuando me decía: mami te quiero.
Seguí inquiriendo y qué hacía usted antes? en que está buscando trabajar?
Con emocion, comenzó su lista de proyectos: va a grabar una pista en el estudio de un amigo en Nueva Chirica: Equivocada de Thalía y comenzó a cantarla...hermosa voz, llena de sentimientos. Seguidamente me cantó una canción que compuso para su pequeño hijo fallecido, Noé y que está componiendo más canciones y que se está entrenando con su hermana como secretaria, y que quiere entrar en la enseñanza, para finalizar diciéndome a viva voz: Quiero de todo!!! trabajar, cantar, vivir!
Se montó con una sonrisa y me dijo a Villa Brasil, por los lados de La Españolita. Acto seguido me felicitó, diciéndome que era muy valiente de echar p´alante haciendo de taxista. Este comentario abrió las puertas para preguntarle y usted ?, trabaja?
Estoy en eso, me respondió, preparando mis papeles y buscando. Mi hijo acaba de morir y estuve los últimos ocho años cuidando de él. Era un niño especial. Le di lo mejor de mí y Dios se lo llevó; era un angel. No me arrepiento de todo lo que hice; él se lo merecía y me dio mucha felicidad.
Ahora que murió, no me deprimí, estoy tranquila porque hice todo lo que pude para darle la mejor calidad de vida...la mejor recompensa fue siempre cuando me decía: mami te quiero.
Seguí inquiriendo y qué hacía usted antes? en que está buscando trabajar?
Con emocion, comenzó su lista de proyectos: va a grabar una pista en el estudio de un amigo en Nueva Chirica: Equivocada de Thalía y comenzó a cantarla...hermosa voz, llena de sentimientos. Seguidamente me cantó una canción que compuso para su pequeño hijo fallecido, Noé y que está componiendo más canciones y que se está entrenando con su hermana como secretaria, y que quiere entrar en la enseñanza, para finalizar diciéndome a viva voz: Quiero de todo!!! trabajar, cantar, vivir!
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